martes, 20 de octubre de 2009

Elecciones 2009 Votar por la Dignidad para construir un Chile distinto

Elecciones 2009
Votar por la Dignidad para construir un Chile distinto

A veces, en las oscuras noches de invierno, pareciera que la lluvia nos susurrara canciones antiguas y, entonces, dan ganas de llorar sin saber porqué. Y ahora nos llegan desde lejos otras canciones, palabras que no entendemos, risas absurdas, extraños coqueteos y pequeños orgasmos, silencios cómplices, amores y desamores. Y así, a la distancia, se nos aparecen de golpe las elecciones. Lejanas, frías, temblorosas, vestidas de fiesta para unos pocos y de indiferencia para la mayoría. Porque, la verdad, los procesos electorales se han transformado en una forma más de consumo, una mercancía para vender, con grandes ofertas de los candidatos y vidrios de colores para los desprevenidos ciudadanos que se pierden entre tanta baratija.

Es la democracia de mercado, donde todo se compra y todo se vende, donde las ideas, el debate y la reflexión no existen; la participación reducida al acto de votar una vez cada cuatro años, la ciudadanía minusválida, que apenas camina, que apenas ve, que apenas habla. La democracia perfecta para aquellos en el poder, pues nadie pregunta, nadie cuestiona, nadie se asombra con los malabarismos políticos. Nadie dice nada. O casi nadie, porque en este país nuestro de cada día siempre ha habido expresiones de Dignidad, hombres y mujeres que creen que otro Chile es posible. Entonces, algunos votan y otros no, algunos sienten que su voto es útil y marca una diferencia y, por lo mismo, acudirán a las urnas en diciembre para elegir presidente y parlamentarios.

Otros, lo consideran una pérdida de tiempo y un ejercicio inútil, pues casi todos los candidatos presidenciales representan algo similar, ya que tres de ellos provienen originalmente de la Concertación y uno de la Derecha. Y, claro, en el ámbito parlamentario, el sistema binominal impide la representación real, porque garantiza la elección de candidatos de los dos grandes bloques dominantes.

Entonces ¿Qué hacer?

Entre tanta algarabía de los mismos de siempre, apenas divisamos un horizonte de Dignidad, una lluvia de verano o un sol de invierno. Pero estamos convencidos que podemos construir otro Chile, a pesar de todo, un país donde seamos capaces de exterminar la incertidumbre para siempre. Un país donde no habrá pobres, a la gente no la despedirán por las malditas necesidades de la empresa, se trabajará menos y se ganará más. El cobre será chileno y el agua y la luz y los ríos y los bosques. Y en esos bosques vivirán los mapuche como en los tiempos antiguos, en su país y en su mundo, sin que nadie les usurpe su tierra o les diga como organizar su territorio. En las comunidades habrá escuelas donde se enseñará en mapudungun y en los Nguillatun se agradecerá a Ngenechen por cada espiga cultivada y por cada pez amaranto ofrendado por el océano pacífico.

Y en aquellas aguas tornasoles surcarán raudos también los pescadores artesanales que habrán recuperado su oficio y su orgullo marino al no permitirse la pesca industrial. Vivirán dignamente junto a encarnadoras y espineles, entre reinetas, congrios, jureles, corvinas, merluzas y atún de verdad y no tipo jurel, porque ya nunca más habrá comida para ricos y pobres o ropa para ricos y pobres o barrios para ricos y pobres. Todos tendrán derecho a una educación pública de calidad y gratis. Todos tendrán el derecho a una salud digna; no habrá colas en los consultorios a las cinco de la madrugada y tampoco listas de espera en los hospitales. Para nadie, menos aún para las embarazadas que obtendrán licencia pre-natal desde que sepan de su condición y permiso post-natal de un año, prorrogable por otro año más, si es que lo desean y, además, con la obligación de preservar su trabajo y su sueldo íntegramente.

Quizás por eso es que la gente hará el amor con alegría, pintando de orgasmos los cerros de Valparaíso, las estrellas de Coquimbo, la quietud de Ticnamar, los amaneceres de Puerto Saavedra, las noches de Hualqui y los dedales de oro de Petorca. El que querrá será virgen y el que no, simplemente dibujará una sonrisa en su rostro con los besos del amor compartido sin temor. Y si la pasión obnubila los sentidos y la noche se convierte inesperadamente en una tremolina de caricias y sexo salvaje, estará disponible la píldora del día después en todos los consultorios y en todas las farmacias del país, porque a nadie se le obligará a tener hijos que no desee. Por lo mismo el aborto será legal y seguro para la que quiera y nadie creerá que alguna vez fue ilegal, y nadie imaginará tampoco que a los gay y lesbianas se les discriminaba por serlo, pues ahora ellos se podrán casar y adoptar hijos sin problema y nadie se asombrará.
Como tampoco provocará extrañeza que los jóvenes voten a los dieciséis años y que al pueblo se le consultará por todos los temas importantes en plebiscitos, ya que será un derecho consignado en la nueva constitución que habrá reemplazado de una vez por todas y para siempre la constitución dictatorial que, para engañarnos, la había modificado la Concertación para que todo siguiera igual.
Habrá participación real del pueblo en la política y, cuando los políticos no cumplan sus promesas, existirá el derecho a revocar sus mandatos. Y existirá un Observatorio Político para hacer seguimiento a la palabra, promesas y actos de todos los parlamentarios.

Vota por la Dignidad
Y, acaso lo más hermoso, es que ya no habrá desaparecidos ni torturados, ni embajada de Estados Unidos, sino que miles de jardines de geranios rosas, púrpuras y bermejos con el aroma a araucaria de un gran Movimiento por la Dignidad que surgió un día que el pueblo dijo basta y dijo las cosas por su nombre y a aquellos que no creían, y a los que dudaban y a los que trataron de acallarlo, se les aparecieron diez años de lluvia con un carnaval de luciérnagas que encendieron la necesidad de un Chile distinto.
Mientras tanto, si no deseas participar en las elecciones: vota por la Dignidad, organizándote y luchando por tus derechos. Si quieres participar en el proceso electoral, vota también por la Dignidad. Porque entre todos podemos construir un Chile diferente..
Y está bien que el gobierno ofrezca un ajuar a todos los niños nacidos en los hospitales públicos en al año del bicentenario, pero ¿Por qué no dárselos a todos los chilenos? ¿Por qué no otorgar un post-natal de un año completo?
Está bien dar un bono de 40 mil pesos, pero ¿Por qué no dar uno de 100 mil?
Está bien devolver 33 mil hectáreas de tierra a los mapuche, pero ¿Por qué no 200 mil?
Está bien que el gasto social crezca un 5,8 %, pero ¿Por qué no crece más?
¿Por qué el sueldo mínimo es de sólo 159 mil pesos, mientras que los parlamentarios ganan mensualmente 8 millones de pesos?
Está bien que Chile vaya a Sudáfrica y el pueblo esté alegre, pero más alegre estaría si las inmensas ganancias del cobre fueran distribuidas entre todos.
Está bien hablar de un Chile moderno, pero para todos, de día y de noche. Un Chile digno

MOVIMIENTO POR UN CHILE DIGNO

KÜME FELEN
(Estar bien, en mapuche. Consigo mismo, con la comunidad, con la naturaleza)

Octubre 2009

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